LAS MAMÁS QUE TRABAJAN


08 de Noviembre del 2013

Va aumentando la cantidad de mujeres que se forman académicamente, lo que es parte de su realización personal. La bendición de un hijo completa esta realización. Los primeros años de vida son fundamentales para él, son decisivos para su desarrollo futuro e incluso la definición de su personalidad, su relación con el entorno, por ello requiere de mayor atención. Las mamás que trabajan deben ingeniárselas para compensar el tiempo perdido, pero muchas veces son presa del stress y cansancio de una jornada laboral: salir de casa, lidiar con el tráfico de ida al trabajo, los problemas en la oficina, almorzar rápidamente, volver a casa peleando con el tráfico y al llegar a casa hay un ser indefenso que tiene la gran ilusión de ver a mamá, quien no entiende ni comprende si mamá tuvo un mal día, o si hubo más tráfico porque cerraron alguna calle o avenida principal, él desea y necesita los brazos de su mamá y toda su atención.
Si usted trabaja y tiene niños pequeños, ¿se ve reflejada en alguna de las siguientes características?
 
• Tensas, cuando sus hijos se enferman o el lugar donde las dejan no es seguro, o confiable.
• Sentimiento de culpa a veces.
• Mejor desempeño cuando sienten respaldo de su centro laboral.
• Mayor dedicación a sus hijos.
• Pueden ser más sensibles, a veces.
• Agotadas (en días de mucha actividad, ejemplo festividades del colegio) o a tiempo completo.
• Desesperada ante las conductas de su niño, por ejemplo, si hace pataletas, o si se porta mal, no sabe qué hacer, cómo reaccionar.
• Disponen de poco tiempo para ellas mismas.
• Algunas son padres y madres, lo que demanda mayor esfuerzo de su parte por cumplir con las actividades laborales y las necesidades afectivas, económicas y lúdicas de sus hijos.
 
 
 
¿Qué puede hacer al respecto?
 
• Llegar a casa, y dejar los pensamientos relacionados con el trabajo de lado. Ahora toca darle tiempo a ese pequeñito.
• Cuando esté con su pequeño, préstele atención, juegue con él, respete su tiempo. Si lo mira de lejos, viendo una película, él se sentirá ignorado.
• Darle tiempo no es sólo revisarle las tareas y ver qué hizo. Es jugar, es conversar, así sea muy pequeño.
• No creer que no sea importante hablarle al bebé porque no nos entiende, al contrario. Darle una llamada siempre a la misma hora y hablarle (Hola bebé, te extraño mucho, más tarde voy a casa) Así su niño sentirá que usted se preocupa por él aunque no esté cerca.
• Grabar un cuento o un pequeño mensaje con su voz. EL bebé lo disfrutará.
• Dedicarle su día especial, salir a pasear, jugar a la pelota.
Si usted posterga estas cosas, se dará cuenta luego que ha perdido un valioso tiempo. Nunca es tarde.

 

 
 
 
Diana Buchelli 
 
Asesora Psicopedagógica

 




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