ECOLALIA


             ECOLALIA

Mamá: ¿Quieres pan? - Niño: ¿pan?
Mamá: ¿Quieres? - Niño: quieres
Mamá: “¿Quieres o no?” – Niño: “no”
Mamá: “¡No quieres! – Niño: “quieres”

Es posible que en algún momento haya tenido este tipo de conversación con un niño y no es que esté jugando o tratando de tomar el pelo a la persona que le habla, lo que sucede es que presenta una perturbación en su lenguaje que lo hace repetir en forma involuntaria una palabra o frase escuchada, a esta perturbación se denomina ECOLALIA, el

niño repetirá inmediatamente después que se la dicho algo a manera de eco, en algunos casos la ecolalia se puede dar en forma diferida, esto quiere decir que la repetición se produce en otro momento, no de forma inmediata y sin necesidad de tener presente la fuente que produjo el mensaje.

Se debe diferenciar la ecolalia de aquellos niños que “imitan” lo que se les dice porque no han logrado comprender lo que se les dice, estos niños sólo repetirán lo que no entendieron y acompañarán esta repetición con una expresión de extrañeza. Un niño con ecolalia o “ecolálico” presenta las siguientes características:
1. Mayormente se da en forma entrecortada, sobre todo si lo que repite es una frase.
2. Se da constantemente, comprenda o no lo que se le ha dicho.
3. La repetición es exactamente igual a como se dijo (literal), incluyendo el tono de voz usado.
4. Persiste durante mucho tiempo.
5. Se expresa de una manera muy natural por lo que no se acompaña de ningún tipo de expresión.

Los niños durante el desarrollo de su lenguaje pasan por una etapa de ecolalia, en la cual se escucha al niño imitar todo lo que se le dice, pero esta no se mantiene más allá de los treinta meses de edad. Pasado este tiempo podemos hablar de una verdadera ecolalia, por lo que puede tratarse de algún síntoma relacionado a un trastorno, ya sea de lenguaje, de desarrollo o mental.

Al dirigirse a un niño con ecolalia es importante que nuestra forma de comunicación tenga las siguientes características:

- Uso de gestos y expresiones faciales simples.
- Ser directo.
- Las instrucciones deben ser claras.
- Usar un vocabulario muy familiar para el niño.
- Realizar preguntas cerradas (sí o no).
- Esperar la respuesta del niño con paciencia.
- Usar voz calmada.

Por otro lado, la mejor forma de tratar una ecolalia es brindándole al niño modelos verbales que deberá repetir ¿Cómo? Muy fácil, si por ejemplo le pedimos que nos traiga una manzana le diremos “dame la manzana” mientras señalamos la ubicación de la misma e inmediatamente después, antes que repita diremos “la manzana” lo que el niño repetirá “la manzana” y entenderá la intención de nuestro mensaje.

Este tratamiento será eficaz tanto en la ecolalia directa, también llamada inmediata o con la ecolalia diferida, aquella que se da luego de un tiempo corto o largo.


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Lic. Esp. Juvitza Panez Salazar
Asesora Pedagógica
Especialista en Evaluación y Tratamiento de los Problemas de Lenguaje